Si circulas por la N. 332, camino de Altea, verás entre pinos mediterráneos, como saliendo de un cuento, cinco cúpulas de bulbo doradas. Son doradas por la gloria celestial y cinco, en este caso, por Jesucristo y los cuatro evangelistas: Mateo, Marcos, Lucas y Juan.
Circulamos por aquí porque venimos de Calpe para ver la primera iglesia rusa ortodoxa de España.
En la puerta nos recibe un clérigo que lleva




























