Estoy seguro de que muchos de vosotros os habéis hecho la pregunta de por qué hay personas que coleccionan los objetos más peregrinos.
Un sociólogo diría que, al coleccionar, fijamos nuestra identidad a través de estos elementos y la nostalgia da un cierto sentido a la propia historia al reconocernos en ellas. Esta acumulación, si nos paramos a pensar, está implícita en la conducta de la naturaleza



























































