La mayoría de edad
Llegar a la mayoría de edad nunca resulta fácil, a los problemas de la adolescencia, donde buscas sin encontrar, tu propio lugar, se suman ahora las obligaciones de un adulto. Y no es fácil, porque, de cambiar los afectos familiares por los del grupo con el cual te sientes identificado, probablemente porque los integrantes están tan jodidos como tú, pasas a formar parte de una sociedad que, a partir de ahora se encargará de reprimirte con toda su crudeza y, por supuesto, con todo el peso de la ley.
Nuestros padres, a los que idolatrábamos cuando niños y bajamos del pedestal en la adolescencia, no estaban preparados para serlo, nadie les enseñó y, con cariño y amor al principio y paciencia después, trataron de inculcarnos aquello que la vida les había enseñado, queriendo lo mejor para nosotros aunque muchas veces sin contar con lo que nosotros queríamos.
Pero volvamos a la mayoría de edad. No todo son obligaciones, también tienes tus derechos. Si has tenido la suerte de cumplir en año electoral, tendrás el bendito derecho a elegir a un político que desde su atril, tratará de convencerte de las enormes ventajas que tiene al votarle a él o ella y a su partido y, para que te enteres, dedicará la mayor parte de su discurso, a tirar mierda sobre el resto de sus oponentes. Y, si escuchas a los otros, lo mismo pero al revés. Y a ti que hasta ahora no sabías que existían las sirenas, tratarán de convencerte con sus cantos. No sufras, si algo no entiendes, como dirían tus padres, "ya lo aprenderás cuando seas mayor".
En esta ocasión, yo que ya llevo 60 años intentando ser mayor, te daré un consejo, si quieres saber donde está la verdad, para poder decidirte, escucha la parte que huele del discurso sí, sí, la que huele a mierda y ahí está lo hermoso de ser ciudadano o elector o, como coño se llame, que diría Fernando Fernán Gómez, que deberás discernir entre lo que es verdadero o falso. Y te daré otra pista, el 90%, es FALSO. Y una pista más, en la parte en que habla de tus ventajas, tranquilo, es todo FALSO, se olvidará en cuanto asegure su butaca. Te preguntarás de que candidato hablo, tranquilo, de cualquiera.
Tu te estarás diciendo ahora, "entonces mejor no votar" y yo te respondo, si esto lo hubieses tenido que decidir como adolescente, ¿que hubieses hecho?, yo te lo digo REBELARTE. Y cuando digo que pienses como adolescente, es porque es lo que hacías siéndolo, alejándote de tu familia, que en este nuevo hoy es la sociedad y refugiándote en el grupo, que en este nuevo hoy, eres tú. Cómo lo haces, VOTA, busca en tu interior que dejarías o que cambiarías de esta nueva sociedad de la que, sin saberlo ya formabas parte. Hasta ahora, han decidido por ti, ahora te toca a ti decidir. VOTA, pero sobre todo, VIGILA. Vigila a quién elegiste y observa si cumple con lo que te prometía en la primera parte de su discurso, en la que no había olor, ¿recuerdas?, cuando te decía lo que iba a hacer por ti, observa a él o ella y también a los que no has votado, y, en un futuro, sabrás a quien apoyar con tu voto. El VOTO es el legado más sagrado de la democracia.
A, me olvidaba, a todo esto, hoy 1 de Octubre, el DELTA cumple la mayoría de edad, 18 añitos. Esto de hacerse mayor... En la próxima, tengo algo que creo que te va a gustar. Espero acordarme.
Enrique Carrillo Romero




