Uno pinta para atrapar instantes
que nunca son como los ha pintado,
porque todo al momento ya es pasado,
porque jamás después es como antes.
Sombra y luz son espectros trashumantes
que mueven mi pincel desafinado,
caprichos de un azar policromado
que baila entre tangentes y secantes.
Tal vez pinte por recoger aquello
que de algún sitio oculto me rebosa
y que, sin ser de nadie, tiene dueño
(algo que ignoro, pero encuentro bello).
Y pinto, por encima de otra cosa,
por darle un recipiente a lo que sueño
Ismael Pérez de Pedro