A veces me hago pasar por mí
para no ser ese que algunos conocen,
cambio la mueca, mudo de piel,
salgo de las iglesias
y me hago el encontradizo
con algún conocido que ve en mí algo distinto
pero no sabe qué.
A veces hago preguntas
a ese otro que me deshabita.
¿Cuántos besos me quedan?
¿A qué precio están?
¿Tienen final las cosas inacabadas?
Algunas veces fumo en los estanques
algo muy parecido a la ausencia,
mientras la tarde se desangra
y las nubes, como lañas oxidadas,
parecen empeñadas en unir
dos mitades de cielo.
Y a veces muero
por la boca equivocada
como un pez que ya ha mordido
todos los anzuelos.
Ismael Pérez de Pedro